Su Dios judío, su coche japonés, su gas argelino, su democracia griega, sus números árabes, sus letras latinas… y Abascal llama extranjeros a sus vecinos.

Su Dios es judío, su música es gitana, su coche es japonés, su pizza es italiana, su gas es argelino, su café es brasileño, su democracia es griega, sus números son árabes, sus letras son latinas… Pero Abascal sigue llamando extranjeros a sus vecinos.