Cristina Cifuentes  sobornó a la secretaria de la universidad para matricularse fuera de plazo, compró a todo el equipo académico responsable de su máster para que olvidasen lo de presencial, amenazó a varios funcionarios para cambiar algunas fechas, contrató a un falsificador para al menos tres firmas, presionó a la fiscalía para no abrir una investigación, coordinó múltiples coartadas… También implicó al rector, al director, a la presidenta de tribunal y al profesorado como autoría y participación necesaria de varios delitos penales… ¡¡No quiero oír más que obtuvo el título sin esfuerzo!!.

Los asesinos dan asco, los medios sensacionalistas dan audiencia, los políticos dan comida al rebaño… y Patricia Ramírez no da nada. El respeto, la ternura y el estilo no se dan, se tienen… y si se venden son muy caros, son por amor.